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Agradecer a nuestros antepasados el que hayan tenido la molestia de haber hecho posible que este producto magnífico, el Cardo Rojo, haya llegado hasta nuestros días depositando en nosotros, en nuestra generación, la fe y esperanza de seguir disfrutando de su cultivo y sabor. Incluso, permitirnos aportar un granito de arena más, si cabe, que haga posible la mejora de su calidad y sabor.

Sin ellos, sin cada uno de ellos, no hubiera sido posible el poder disfrutar y admirar este genuino manjar con todo el esplendor que han ido aportándole nuestros antepasados quienes, al igual que nosotros, sabían encontrar la sintonía perfecta entre la naturaleza y el ser humano.

Gracias.

Gracias a todos nuestros antepasados