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Color rosaceo del Cardo Rojo de Ágreda

De color blanco rosáceo -Cardo Rojo-, es de tal calidad que su ternura y su sabor dulce lo hace apropiado incluso para ser consumido en ensalada. Calificado como un antecedente silvestre de la alcachofa, es además un manjar muy estimado.

De este modo, el cardo que se encuentra en Ágreda –Soria- es un producto característico, tanto por la forma de cultivar como por su excepcional calidad.

El Cardo Rojo es un alimento altamente saludable, con grandes propiedades beneficiosas para la salud e ideal para todo tipo de dietas.

 

Cultivo de Cardo Rojo de Ágreda

¿Por qué se habla tanto del Cardo Rojo de Ágreda?

Es un producto característico, tanto por la forma de cultivar como por su excepcional calidad. En general, las hortalizas de esta familia son originarias de regiones templadas. Sin embargo, en Ágreda (situada a 930 metros de altitud y junto al monte Moncayo, el más alto del Sistema Ibérico), las temperaturas son mucho más bajas por lo que el cubrimiento debe ser especial haciéndose en este caso en pirámides de tierra que aportan el color y el sabor característico del Cardo Rojo de Ágreda, tan apreciado por los críticos gastronómicos.

La recolección del Cardo Rojo de Ágreda se produce desde el puente de Todos los Santos hasta finales de Enero, según se hayan ido cubriendo los cardos dependiendo de las condiciones climatológicas.

 

 

Además de bueno, sano

Estas verduras favorecen la función hepática y de la vesícula biliar, con lo que mejoran la digestión y colabora en la descongestión del hígado.

Es muy bajo en calorías y, además, resulta muy bueno para las dietas por esa misma razón, ya que no aporta casi hidratos de carbono, teniendo propiedades protectoras para el hígado.

“Sí. Puede ser muy positivo por su gran riqueza en fibra para personas que sufran estreñimiento; su efecto protector ayuda a personas con niveles elevados de colesterol. También es recomendable para personas necesitadas de elevadas cantidades de calcio como los niños y las mujeres embarazadas y lactantes.”

Juan Manuel Ruiz Liso.
Doctor en Medicina y Cirugía.

Fácil y rápido

Una vez limpio, el cardo se puede preparar de cualquier forma. Siempre estará bien.

Para cocinar: A la hora de elegir las pencas para cocinar utilizaremos las exteriores, que son mas duras, quitando las zonas que puedan aparecer verdes (las puntas) con la intención de coger las pencas lo más homólogas posible (en cuanto a textura) para que la cocción sea homogénea.

Para ensalada: Para hacer una buena ensalada optaremos por las más tiernas que son aquellas que al cortarlas tienen un color blanquecino en su interior y que suelen estar situadas en el centro del cardo. Cuanto más intenso sea el blanco de su interior mas aptas serán para la ensalada.

Limpiar, remojar, presentar y a comer.

Con todo y con todos

Dada la extraordinaria versatilidad de este producto se puede consumir diariamente en ensalada, aliño, encurtido, horno, parrilla, placa o plancha, gratinado, baño maría, escaldado, hervido, escalfado, vapor, al vacío, microondas, rehogado, etc. Y de forma esporádica en salteado, fritura, estofado, braseado, guisado e incluso confitado. No obstante, sus mejores compañeros de viaje son:

  • Vegetales: la trufa, hongos y setas, almendra, nuez, ajo, piñones, pasas, pimientos, etc.
  • Carnes: jamón, lomo, conejo.
  • Mariscos y pescados: prácticamente conjunta con todos; gambas, berberechos, langostinos, rape…